La Solemnidad del 350 aniversario, en París
Misa en la Catedral de Notre Dame, Domingo. día 14 de marzo
Misa en la Capilla de la Casa Madre, Lunes, día 15 de marzo
Al comienzo del encuentro en la Catedral, en un breve discurso, Sor Evelyne FRAN. Madre General de las Hijas de la Caridad presentó al Señor Cardenal, la Familia Vicenciana y la razón del encuentro.
Al final de la Eucaristía se leyó este mensaje del Superior General, P. G. Gregory Gay.
Famvin, en su versión francesa, publica el reportaje de las celebraciones de París, los días 14 y 15. De este lugar hemos tomado las fotografias que pueden ver también aquí y el texto que traducimos a continuación.
La celebración de la Eucaristía en Notre Dame de París, el domingo, día 14, ha sido uno de los primeros tiempos fuertes importantes de este Jubileo. Había sido preparada con esmero por un equipo de la Familia Vicentiana.
Presidió el Arzobispo de París, el Cardenal Anfré VINGT_TROIS, acompañado del P. Gregorio Gay, Superior General, y del P. Javier Álvarez, Director de las Hijas de la Cardad, y más de 90 sacerdotes, cohermanos, amigos de la Familia Vicenciana y los habituales de la catedral. El templo estaba a rebosar.
Se habían reservado puestos para los diferentes miembros de la Familia Vicenciana, Equipos de San Vicente, Hijas de la Caridad, Sociedad de San Vicente de Paúl, Juventudes Marianas, Hermanas de la Caridad de Estrasburgo, venidas en coche desde la lejana Alsacia y otros. Además, se había pedido a los sacerdotes llegar antes para recibir las consignas de Mons. JACQUIN, Retor de la Catedral y Ceremoniero, atento a los menores detalles.
L Casa Madre había prestado las reliquias de San Vicente y Santa Luisa, que fueron colocadas delante de imagen de Nuestra Señora.
Fue la grandiosidad de la grandes fiestas.
Después de una larga procesión de entrada y del saludo del Celebrante, Sor Evelyne FRANC, Superiora General de las Compañía de las Hijas de la Caridad, agradeció al Arzobispo por acogernos en su catedral y por celebrar con nosotros a nuestros Fundadores. Presentó a la asamblea la Familia Vicenciana y evocó brevemente la figura de Santa Luisa de Marillac.
La Misa y las lecturas eran del Domingo IV de Cuarsma, laetare. Los celebrantes principales se habían revestido, por lo tanto, con ornamentos color rosa. Como de costumbre el coro interpretó, en polifonía y con la maestría que se le reconoce, los Kyrie y otros cantos antiguos.
La homilía del Cardenal fue de notar. Vivimos momentos difíciles, llenos de calumnias y de golpes bajos. Los cristinos deben encontrar y compartir a misericordia del Padre del Hijo pródigo. Santa Luisa y San Vicente vivieron esta misericordia a través de su acción a servicio de los más desprovistos. Desde hace 350 años su ejemplo perdura a través de la unión de la Familia Vicenciana extendida el mundo entero. A ella pertenecen Ozanam, Rosalie Rendu, junto con Catalina, la silenciosa.
Las intenciones de la Oración de los Fieles, fueron expresadas por un miembro de la A.I.C. y por Patrick Rabarison, seminarista de la C.M. La continuación de la Eucaristía se desarrolló con recogimiento y buen orden, gracias a la solicitud del ceremoniero. El P. Gregorio, que asistía al Cardenal, dijo en francés – la cosa merece resaltarse- la parte de la Plegaria Eucarística que le correspondía. Los sacerdotes comulgaron “por intención” en los pequeños cálices usados antes en la Misa de Benedicto XVI.
Antes de la bendición, el cardenal leyó un mensaje del Papa, transmitido a través del Nuntio apostólico, en el que se unía al homenaje de la Familia Vicenciana a Santa Luisa.
“Ite missa est.” Fue una celebración bien bonita, llena de fe, de esperanza para el futuro. Todos los participantes salieron felices de pertenecer a la Familia Vicenciana.
Al día siguiente, 15 de marzo, día de la fiesta, nos volvimos a encontrar para celebrar a Santa Luisa, en la Capilla de Rue du Bac, también llena de gente, Padres, Hermanas y Laicos, para la Eucaristía. Fue presidida por el P. Gerard Du – se pronuncia “Iou” en el Sur y “Zou” en el Norte, o viceversa- Asistente General. Se encuentra su homilía aquí.
Antes de la bendición, Sor Yannick FRÉHARD; Hija de la Caridad y capellán de prisión, en Évreux, dio testimonio de su compromiso al servicio de los encarcelados, de sus descubrimientos de la dignidad del hombre, de la alegría que le produce este servicio.
Por último, Hermanas, Padres y Hermanos se reunieron – es una larga tradicción – en los peldaños de la majestuosa escalera del jardín, para una foto de Familia. Esperamos la foto.





17 marzo, 2010 









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