El día 20 de Noviembre de 2009, se clausuró muy solemnemente el Centenario de la Aprobación Pontificia de la AMM, con una solemne Eucaristía celebrada en la Capilla de las Apariciones de la Stma. Virgen a Santa Catalina Labouré. Presidió el Superior General, y Director General de la AMM, P. Gregorio G. Gay, C.M. Concelebraron con él, una treintena de sacerdotes, en su mayoría Directores Nacionales de la AMM. Asistieron todos los participantes en el Encuentro Internacional, así como numerosas Hijas de la Caridad, y fieles habituales de la Capilla
ENCUENTRO INTERNACIONAL DE LA AMM EN PARÍS
Entre el 15 y el 20 de noviembre de 2009 tuvo lugar este Encuentro Internacional con el que se cerró el Año Jubilar de la AMM en el Centenario de su aprobación pontificia.
En efecto, el día 20, se clausuró muy solemnemente dicho Centenario con una solemne Eucaristía celebrada en la Capilla de las Apariciones de la Stma. Virgen a Santa Catalina Labouré, presidida el P. Superior General, y Director General de la AMM, P. Gregorio G. Gay, C.M., y concelebrada por una treintena de sacerdotes, en su mayoría Directores Nacionales de la AMM, a la que asistieron todos los participantes en el Encuentro Internacional, así como numerosas Hijas de la Caridad, y fieles habituales de la Capilla, pues dicha Eucaristía se había anunciado con tiempo, ya que no era en una hora normal de celebración.
En el momento de dar a Dios todo el honor y toda la gloria, en la doxología final del canon, previamente preparada por medio de una monición, todos nos unimos en un gesto de gratitud, en Cristo, por Él y con Él, por las muchas gracias recibidas en este Año Jubilar que concluíamos, y que tanto impactó a todos los grupos y miembros de la AMM. Allí, en el lugar de donde todo partió, junto al altar que siempre nos congrega, y junto a María, cuya presencia es aún tan palpable en aquella Capilla, expresamos el gozo y gratitud de toda la Asociación, y de todos y cada uno de sus miembros en todo el mundo, por todo lo supone la AMM, como don del Señor y de María.
Previamente habíamos celebrado el Encuentro Internacional casi en régimen de Asamblea, aunque sin poder darle este nombre ya que no existe este tipo de encuentros en los Estatutos aún en vigor. Confiamos en que la próxima vez que se produzca esta reunión sea ya como una auténtica Asamblea, fruto de los Estatutos que se elaboraron en este encuentro.
En efecto, la principal tarea del Encuentro Internacional fue regalarle unos nuevos Estatutos Internacionales a la AMM, en su año Jubilar, o, mejor, adaptar y completar los anteriores, saliendo al paso de nuevas situaciones y buscando que respondan a las inquietudes de la Iglesia y del mundo de hoy.
Teníamos muy claro que había que tener en cuenta dos grandes fidelidades, y a partir de ellas elaborar un texto que las desarrollasen. Por supuesto, la primera fidelidad era a la Asociación querida por la Santísima Virgen para llevar el Mensaje que Ella nos dejó. Fue nuestra primera preocupación: responder a María, agradeciendo su iniciativa y tratando de preguntarnos por el hoy de la Asociación.
La segunda fidelidad correspondía a lo que hemos estado celebrando este año. La fidelidad a la Iglesia, expresada en los Estatutos que le dio San Pío X en 1909, renovada en los que la Santa Sede aprobó en 1998. Tal vez fue una de las reflexiones más iluminadoras de todo el Encuentro. San Pio X, en sus Estatutos, nos define como una “asociación de fieles”. La misma definición recogen los Estatutos de 1998. Es decir, somos una asociación, de acuerdo con el canon 298, integrada por clérigos y laicos, lo cual responde muy bien a las características de los miembros, ya que, según San Pío X, basta con “haber recibido la medalla bendecida, y llevarla con uno mismo, repitiendo, complacidos, la jaculatoria de la medalla” para serlo. En ese sentido, nuestra Asociación es algo singular dentro de la Iglesia y en especial en nuestra Familia Vicenciana. ¿A quién no se le ha impuesto la medalla, y la lleva consigo, repitiendo con frecuencia la invocación del “Oh María…”? Podemos decir que todos nosotros, Misioneros CM, Hijas de la Caridad, y laicos de cualquier rama de la Familia Vicenciana somos verdaderamente miembros de la AMM. Aunque es cierto que entre este gran número de miembros, hay algunos, ya sean laicos, Misioneros o Hijas de la Caridad, e incluso religiosas y religiosos de otros Institutos, que se comprometen, temporal o indefinidamente, con las tareas de la Asociación, y por eso a dichos miembros, en los Estatutos propuestos, se les llama “comprometidos”. La Asociación va mucho más allá de una asociación meramente laical, por eso, sus estructuras deben responder a su propia condición jurídica. Esta fue la gran tarea o desafío que se había ido estudiando a lo largo de todo el año, con la elaboración del texto de los Estatutos, a través de las aportaciones de las AMM Nacionales y del Consejo General de la AMM. Ahora el texto estudiado en el Encuentro está ya en los pasos previos a la presentación a la Santa Sede para su aprobación.
En el Encuentro de París estuvo presente, todo el tiempo, el P. General, y los delegados de 26 países, con un total de sesenta personas. Vinieron de países tan distantes como Australia, India, Tailandia, Filipinas, Chile, Perú, Camerún, Estados Unidos, México, además de otros países americanos, africanos o europeos. De ellos, 21 eran sacerdotes C.M., 14 Hijas de la Caridad, dos religiosas de otras Congregaciones, y 26 laicos. En la apertura, después del saludo del P. General, la M. General, Sor Èvelyne Franc nos hizo también un saludo de acogida muy cariñoso, expresando el afecto que la Compañía siente por la AMM. Por cierto que todas las reuniones las tuvimos en la Sala de Asambleas de la Casa Madre de las Hijas de la Caridad, donde todo fueron atenciones y delicadezas con el grupo. La mayor parte del grupo era de lengua española, pero también había una buena representación de lengua inglesa, francesa, polaca y portuguesa, por lo cual, a lo largo de todo el Encuentro, se utilizaron dichas lenguas, en traducción simultánea realizada por las Hermanas traductoras de la Casa Madre. También ayudó en las traducciones Yamine Cajuste, la Presidenta Internacional de JMV, que tuvo una ponencia sobre el tema de “Desembocadura de JMV en la AMM”.
Uno de los días del encuentro, nos desplazamos a Fain-lès-Moutiers, donde celebramos la Eucaristía en la Parroquia. Allí renovamos nuestro bautismo en la misma pila bautismal en que fue bautizada la pequeña Zoe Catalina Labouré. Fue muy emotivo el gesto, al renovar nuestro compromiso de hijos de Dios en el mismo lugar en que ella nació a la Vida.
Todos los participantes hemos coincidido en que estos han sido unos días de gracia, que dejarán huella en nuestro entrega a la AMM.


Para conocer más pueden ver los videos que se presentan en: http://www.youtube.com/amminter