Otra Comunidad de MISEVI en Angola
Ya estamos instaladas en Lobito, una cuidad costera de la Provincia de Benguela, a 600 kilómetros de Luanda, la capital de Angola. Angola es un País de lengua portuguesa, pero se utilizan muchas otras lenguas nativas: Kimbundu, Umbundo, Ovimbundu, Kikongo, Fiote, Nganguela, Kanhama, Cokwe, etc.
El nombre de la ciudad de Lobito proviene de la palabra “lobitilo”, que en lengua nativa quiere decir PASAJE, ya que, al ser un importante puerto marítimo, era punto preciso de paso. Con la colonización portuguesa, y al paso de los años, el nombre fue “aportuguesado” y quedó en LOBITO.
A nuestra llegada, fuimos presentadas en la iglesia de la comunidad. La Misa Dominical comenzó puntualmente a las 7:00 am, aunque a las 6:45 ya estaban bastantes bancos ocupados por quienes acudieron a rezar la oración matutina (Laudes en lengua materna: Umbundo). La Celebración fue tan VIVA!, llena de cantos y alegría: 27 hombres animando con tremendas voces una liturgia hermosa; la pequeña Capilla desbordada de gente y una enorme fila peregrinando para depositar sus ofrendas. Es un gozo ver a todos tan activos!
¿Por qué será que mientras lo tenemos todo, no vivimos en plenitud lo que se nos da gratuitamente? …Podemos pensar que “otro mundo es posible”.
En cuanto saludamos a la asamblea, hicieron otro canto lleno de entusiasmo en acción de gracias. Nuestros sentimientos se unieron con una misma intención: Agradecer a Dios por este mutuo regalo.
Llegada la tarde, hicimos una visita por el barrio Kassai, el más marginado de Lobito: acentuado sobre un terreno salitroso ganado al mar, rodeado de basura, moscas y aguas estancadas. Es lógico entender porqué sufren de malaria y fiebre tifoidea la gran mayoría.
Una anciana que sufrió una embolia hace un año, sólo conseguía arrastrarse por el suelo; su esposo ya no va a la labra porque tiene que tomar cuenta de ella. Estaba muy agradecido por nuestra presencia y muy sorprendido de que nuestra primera visita fuera, precisamente, a este infortunado barrio.
Existe una inmensa necesidad de dignificar la vida de este pueblo Angolano que, como nos explicaron: “quien no nació en esta generación que sólo vivió guerra, nació entonces, en tiempos de colonización para vivir como esclavos”. Muy dura realidad…De hecho, nos dijeron que no hay calificativos para explicar lo que los angolanos han vivido; sólo quien lo vivió puede comprenderlo.
Como parte de nuestra pastoral, visitamos la cárcel de la localidad. Hubo una celebración Eucarística de la que participan 1 vez por mes; y terminando, iniciaron una recreación preparada por los propios reclusos, que constó de representaciones teatrales, donde personifican la propia realidad que viven y nos hace darnos cuenta de sus gozos y sus frustraciones, de sus miedos y sus esperanzas.
Nos pudimos dar cuenta del deficiente sistema sanitario que tienen, pero por lo que se ve, no puede haber condiciones suficientes con la sobrepoblación que existe, pues por lo menos hay 400 reclusos, todos ellos jóvenes en su mayoría.
Muy pronto tendremos la Visita del Papa Benedicto XVI, y ya participamos de la primera reunión de preparación. Fue una buena ocasión para conocer a otros misioneros.
Hasta aquí nuestro compartir misionero.
“Que la gracia de Jesús el Señor, esté con ustedes”
MISEVI: Comunidad Internacional


2 febrero, 2009 








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