Amigo de los Pobres n.69
En primer lugar, se debe dejar bien claro que el Reino de Dios es para toda la humanidad, es universal y toda persona puede tener acceso a él. El problema radica en que sólo existe una puerta para entrar: la angosta. Existen muchas puertas en la vida, ellas son grandes, lujosas, y son entradas pero no precisamente al Reino de Dios, a la salvación.





24 agosto, 2007 








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