El Adviento es un tiempo de reflexionar sobre la alegría de que Dios nos ofrezca a su hijo para nuestra salvación y para que comprendamos que Dios, siendo el creador y dueño de todo el universo se hace uno de nosotros y que elige nacer, crecer, vivir y morir entre los pobres de este mundo. El adviento es un tiempo para reflexionar los grandes regalos que Dios nos brinda y lo cual conmemoramos en este tiempo especial que nos propone la Iglesia.
Es un tiempo para pensar en el nacimiento de Jesús, en como Dios brinda el don de la vida humana a su querido hijo. Nos preparamos en el camino a recibir la vida del que nos da la vida. Y nacerá de una mujer sencilla, humilde y trabajadora. Nacerá en el seno de un hogar formado por San José y la Virgen María, quien en su acto de amor y entrega a Dios se convierte en madre de todos los cristianos.
En nuestros días, vemos cada día con preocupación como estos dones que Dios nos brinda están siendo atacados. El don de la vida y la oportunidad de crecer y vivir en una familia.
Muchas de las tendencias llamadas post-modernas, desvalorizan el valor de la familia como base de la sociedad. Proponen la autorización de bodas entre personas del mismo sexo, con lo que se desvaloriza el sacramento que une a un hombre con una mujer para formar un hogar. Promueven el divorcio como la solución a los problemas propios de cualquier convivencia, queriendo evitar el dolor, queriendo evitar la cruz de la vida, cruz que nos conduce a la salvación.
En toda familia se disfruta y se sufre. Se comparte y se olvida el yo para convertirse en nosotros, pero la tendencia post-moderna, sublima el egoísmo como base para una felicidad aparente, lo cual lleva a un sálvese quien pueda, lo que deja a niños y niñas abandonados a su suerte. Infantes que crecen y que cuando llegan a la juventud se dedican a consumir drogas, a tener sexo desenfrenado o se unen a pandillas organizadas, que intimidan la vida de las urbes de nuestros países. Las consecuencias de la desintegración familiar ya la estamos sufriendo, una sociedad cada vez más enferma, que no se respeta así misma, ni respeta a los demás.
Por eso no debe de sorprendernos que familias en crisis, sean constructoras de sociedades en crisis, que dejan en un segundo lugar los gastos en educación y salud, y que primicia la compra de armas para la supuesta seguridad, por la amenaza de la misma gente que ha sido marginada y desintegrada de sus hogares.
Otra de las tendencias post-modernas es la que se permitan los abortos, como si fueran operaciones para sacarse una muela. ¿Cómo se puede despreciar con tanta fuerza el don de la vida que Dios nos da? Don que precisamente celebramos en la fiesta de la Natividad de Nuestro Señor Jesucristo.
Por eso les invito a que en este tiempo privilegiado para reflexionar, el Adviento, aprovechemos la oportunidad para comprometernos como cristianos en la lucha por el respeto a la vida y al fundamento de la vida en familia, para una sociedad más cristiana, que promueva la convivencia fraterna entre todos los humanos.
Julio A. Castellanos, AMM
1° de diciembre de 2006.


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