
PRIMER ENCUENTRO CARIBEÑO DE LA
JUVENTUD MARIANA VICENTINA
LA HABANA, CUBA
CRÓNICA
¡Por fin! Llegó el momento de celebrar en Cuba un Encuentro para los JMV. Ellos, muchas veces ausentes en nuestras reuniones internacionales, han sido estupendos anfitriones para los JMV llegados desde diferentes puntos del Caribe a la mayor de las Antillas, para intercambiar y compartir experiencias.
Desde el primero de agosto comenzaron a llegar a la ciudad de La Habana, jóvenes de distintos países caribeños: Puerto Rico, República Dominicana, Haití, Venezuela, México y jóvenes cubanos de diferentes partes de la Isla (4 Centros: La Milagrosa, La Merced, San Antonio y Santiago). quince jóvenes extranjeros, dos Hijas de la Caridad, tres Padres Vicentinos y treinta y dos jóvenes cubanos unidos en un mismo espíritu y compartiendo un mismo carisma. A partir del día 4, nos acompañaron con su grata presencia Susana Pulido, Coordinadora del Consejo Latinoamericano y el P.Pedro Castillo, subdirector General.
En este Encuentro se compartió la fe y la experiencia con los JMV cubanos y se les animó a seguir perseverando en la Asociación. Además se les exhortó a trabajar por su expansión en las diferentes regiones de la nación. Los temas del Encuentro giraron en torno a las notas características de la Asociación, la realidad de JMV en Cuba y nuestra Asociación en el Tercer milenio.
Dada la especial situación que se vive en la isla, intentamos ser una presencia discreta pero eficaz. Bajo la batuta del carismático P. Lusarreta, los días pasaron rápidos, en un clima de fraternidad y unidad, en la Casa de Abuelos que funciona en la Parroquia La Milagrosa. Allí nos dedicábamos a servir el desayuno a los ancianos, dialogar/compartir con ellos, hacer oración comunitaria, organizar grupos para tareas del día, conferencias y trabajos de grupo, colaborar en el almuerzo a los ancianos y dialogar con ellos, para luego regresar a un plenario. Concluíamos cada día con la oración de Vísperas y la Eucaristía, para luego pasar a la Cena y un alegre compartir en la pasteka ( = Pastoral y Discoteca). Allí brilló el folklore de cada país.
También realizamos diferentes experiencias de apostolado. Además de servir en la Casa de Abuelos, se tuvo la oportunidad de realizar visitas a las casas de los ancianos atendidos por la Parroquia y de colaborar en La Edad de Oro, un hogar para personas discapacitadas donde trabajan las Hijas de la Caridad. En este hogar hay desde niños(as), hasta personas mayores. Ha sido la experiencia más fuerte de todo este encuentro. Todo el que visita ese lugar comienza a sentir una compasión inmensa y a reflexionar profundamente sobre la importancia y la necesidad del servicio desinteresado, el amor a los menos favorecidos y la gracia que Dios nos ha dado al pertenecer a la Familia Vicentina. ¡Es nuestro deber buscar, a lo largo de nuestra vida, maneras innovadoras para servir a los pobres con dinamismo, alegría y efectividad!.
No podía faltar espacio para el compartir y divertirnos juntos. Por eso viajamos a las Playas del Este (Playa Santa María) para pasar unas horas de agua y sol; además de dar un paseo en la Ciudad de la Habana. Otra actividad inolvidable fue la oración nocturna, al aire libre, ante una inmensa imagen de Cristo que domina toda la bahía. Fue un testimonio público y osado de fe. La clausura tuvo lugar en la Casa Provincial de las Hijas de la Caridad… todo un campanazo para recordarnos a todos el deseo que María expresó a Santa Catalina y del cual todos somos responsables.
La experiencia ha sido de gran enriquecimiento tanto individual como colectivo. El compartir vivencias, experiencias de fe y de misión, ha ayudado a todos los participantes a crecer como seres humanos, como seguidores de Jesús y a sensibilizarnos con las necesidades de nuestros hermanos. El grupo de Cuba se comprometió a trabajar por la unidad interna, ser constantes en las actividades de servicio, e impartir una formación que favorezca el protagonismo juvenil, acompañados por catequistas adultos. Una propuesta quedó en pie: que en un futuro cercano se repita una experiencia similar a esta, en La Habana, con miembros de todas las ramas de nuestra Familia Vicentina. Ponemos en manos de María Milagrosa este deseo y los frutos de este primer encuentro caribeño.
Deborah Pacheco
Secretaria Nacional JMV-Puerto Rico
La Habana, 10 de agosto 2003.


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